IRONIAS DE LA VIDA

Hoy me desperté de la rutina en la sala de espera de un sanatorio. Levante la mirada y vi como la vida y la muerte peleaban el destino de una persona. Recién en ese instante pude darme cuenta lo importante de los momentos…
Hasta hace poco no entendía mucho de todo y de nada, pero por unos pocos instantes abrí los ojos y pude ver las señales correctas para darme cuenta de un sinfín de cosas.

Logre entender que acompañar es mas difícil que vivir, porque uno no siente lo que el otro sufre, solo lo supone.
Hoy recordé, mientras esperaba en la sala blanca de espera, 10 días vividos en un hospital hace ya algunos años. Cuando la muerte caminaba por los pasillos llevándose gente frente a mi vista atónita. Recordé que me había prometido vivir después de salir de allí pero lejos y en el olvido quedo mi promesa.
Hoy recordé que prometí a la vida hacer la despedida de una persona más amena y no en la cama de un hospital. Prometí rescatarla del salón de la fama de la muerte para que pueda disfrutar de sus últimos instantes.
Prometí no llorar cuando debía llorar pero pareciera que el libro de mis promesas lo extravié en algún lugar del camino.
Pero pareciera que prometí no ver lo que a mi alrededor pasaba, hasta que me desperté en la sala de espera de un sanatorio, mientras un bebe lloraba su primer llanto. Paradojas de la vida, una vida nace mientras una muere. El equilibrio en ese instante parecía perfecto.
Hoy me volví a prometer vivir, sonreír al destino y pisar seguro el próximo paso. Prometí robar el beso deseado y el abrazo imposible conseguirlo, y esperar que la vida me sorprenda cuando solo ella quiera hacerlo. Hoy me reafirme luchar junto a mis amigos y mis familiares porque esta vida es irónica.
La vida y la muerte pelean por uno y uno no disfruta que las dos mujeres más nombradas lo deseen para que seas de una de ellas…